Historias de Barrancabermeja

 

Jose Joaquin Bohorquez

 

José Joaquín Bohórquez Domínguez,
'El descubridor del petróleo en Barrancabermeja'

Nacido en la población de Guadas (Cundinamarca) el 17 de diciembre de 1869, a José Joaquín Bohórquez, más que a ninguna otra persona, se le debe dar el crédito de haber hecho conocer, con fines industriales, las primeras muestras de petróleo extraídas del sector de La Cira Infantas en pleno corazón del Magdalena Medio.  En otras palabras, es a José Joaquín Bohórquez a quien le cabe el honor de haber descubierto el petróleo en Barrancabermeja.

A finales del Siglo 19, en Colombia se libró una de las mayores guerras civiles de su historia: la llamada 'Guerra de los Mil Días', que se desarrolló en gran parte del territorio nacional, pero que tuvo su epicentro en el departamento de Santander.

El país se encontraba en medio de los debates de los dos grandes partidos políticos, liberal y conservador, cuando el 17 de octubre de 1899 se inició la guerra civil que se prolongó hasta noviembre de 1902.

Esta guerra se caracterizó por un enfrentamiento irregular entre el ejército gubernamental (conservador) bien organizado y un ejército de guerrillas (liberales), mal entrenado.

Según historiadores, las cifras de bajas en la Guerra de los Mil Días pudo llegar alrededor de los 100.000 muertos.

Pasada la Guerra de los Mil Días, donde alcanzó el grado de coronel, llegó José Joaquín Bohórquez a Barrancabermeja por el mes de febrero de 1903.

Bohórquez, traía el firme propósito de formar una modesta empresa de transportes fluviales que tuviera como radio de acción los ríos Opón, La Colorada y Oponcito para movilizar cargamentos de importación y exportación del comercio de Zapatoca, El Socorro y otras poblaciones del sur de Santander.

Esta empresa se llamó Bodegas del Socorro y operó bajo la razón social de Juan Francisco Brien y Compañía.

A la orilla del río y distante unas tres cuadras del pequeño caserío, construyó una amplia bodega que servía como oficina y depósito de carga.

Por supuesto, el caserío era Barrancabermeja, que no pasaba de 15 rústicas viviendas.

No tardó José Joaquín Bohorquez en realizar varios viajes a El Banco (Magdalena) y otras poblaciones ribereñas para contratar los hombres que habrían de movilizar las canoas para el transporte de las mercancías.

Con ellos llegaron sus familiares y sus pocos enseres.

Vendedores ambulantes que surcaban el río de puerto en puerto se detuvieron para fijar su residencia y organizar sus negocios que alcanzaron con el tiempo gran prosperidad.

Barrancabermeja comenzó, entonces, a cambiar su tímida fisonomía de caserio.

A fines de 1904, el movimiento de carga comenzó a disminuir y el negocio empezó a andar mal.
Ante la inminencia de quedar cesantes, un buen número de trabajadores se integró, bajo el mando de don José Joaquín Bohórquez, para extraer de las laderas de los rios Opón y La Colorada, tagua y caucho que se ofrecían en abundancia en aquella selva virgen.

Sin prestar atención al peligro que existía en aquella zona selvática, don José Joaquín Bohórquez instaló, a la cabeza de una de sus expediciones, un burdo campamento en el lugar que hoy ocupan La Cira Infantas.

A un kilómetro, poco más o menos, José Joaquín encontró la primera fuente de petróleo, que era una sustancia líquida, de olor natural.

Procedió entonces a buscar unas mechas de trapo y las mojó con esa sustancia, dando éstas, luego de prenderles, un inmenso fuego, una luz de color amarillo rojo y un humo oscuro que ayudaba a alumbrar la impenetrable selva en la oscuridad de la noche.
'Hice estas observaciones para mis adentros sin decir nada a mis trabajadores, a quienes tan solo ordené que me recogieran unas tres latas de ese líquido espeso y grasoso', dijo muchos años después.

Luego Bohórquez conoce al español Belisario Olózaga y le participa sobre el hallazgo, quien a su vez regresa a España a promover inversionistas y allí conoce a Roberto de Mares.

Belisario Olózaga se encarga de presentar a De Mares con Bohórquez en la casa de comercio Pineda Vargas, en la ciudad de Barranquilla, quienes acordaron allí los términos para formar la futura sociedad.

José Joaquín Bohorquez le da un croquis de la región de la Cira Infantas a Roberto De Mares, y luego Roberto De Mares le pasa todos datos logísticos del campo petrolero a su Padrino de Bodas, Rafael Reyes, quien para la época era embajador de Colombia en Francia.

Roberto De Mares se asocia con Justo M. de la Espriella (en Cartagena, según Escritura Publica # 285 de 2 de mayo de 1906) e inscriben la Concesión de Mares, sacando del negocio a José Joaquín Bohorquez.

En esas negociaciones Roberto De Mares no tiene en cuenta para nada a José Joaquín Bohórquez, quien entonces decide demandarlos judicialmente y obtiene Sentencia Favorable en 1917.

El fallo le proporciona a José Joaquín Bohorquez una participación de 5 mil acciones y/o 42 mil pesos en acciones, que posteriormente negoció en la Bolsa de valores de New York por US $ 10 mil dólares.

Roberto De Mares se vio obligado a postergar varias veces el inicio de la explotación petrolera por no contar con los recursos suficientes.

Roberto De Mares y Ass., firman el contrato (Diario Oficial # 12589 del 7 de marzo de 1906) con los presidentes de las firmas Benedum Trees Bill Co. y Penn Fuel Co.; que en febrero de 1916 se lo traspasan y registran la Tropical Oil Company, en la ciudad de Delaware el 20 de mayo de 1916.

En 1915, y de manera casual, De Mares conoció al especulador norteamericano John Leonard, quien se interesó en el negocio. Leonard viajó a lo que se conocería como la Concesión De Mares, y de regreso a su país interesó a tres de sus compatriotas: George Crawford, Joseph Trees y Michael Benedum.

Años más tarde Michael Benedum narraba la fascinación que les causó el potencial de la zona en donde 'la tierra olía a petróleo', aunque se preguntaban sobre cómo se las 'arreglarían con los cazadores de cabezas de la región, las serpientes venenosas y las boas constrictoras'.

En 1916 Crawford, Trees y Benedum fundaron la Tropical Oil Company en Wilmington, Delaware.

La Tropical Oil Company le traspasa a la Standard Oil de New Jersey, a través de Int’l. Petroleum Co., de Canadá la exploración del campo.

Tres años después, el gobierno colombiano aprobó el traspaso de la Concesión a la Tropical y cuatro años más tarde las acciones de ésta fueron vendidas a la International Petroleum Company de Toronto, una subsidiaria de la poderosísima Standard Oil de New Jersey.

El 23 de agosto de 1919, el gobierno protocoliza el traspaso.

Así, la Standard se hizo a los promisorios campos petrolíferos de la Concesión de Mares, que en 1927 representaban su principal fuente de explotación fuera de los Estados Unidos.

De otro lado, el Estado Colombiano le concede a José Joaquín Bohorquez una pensión vitalicia de US $ 250.oo, dólares que le decretó el Consejo de Estado, en noviembre de 1939 y que le permitió vivir, modestamente, por el resto de sus días.

 
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