Barrancabermeja Virtual - Opinión

Barrancabermeja de purita verdad

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MaloBueno 

Por: Mario Torres Duarte.

 

En Barrancabermeja todo es en serio: el calor es de verdad verdad, de purita verdad, no como el aguas tibias de Bucaramanga —una mala imitación del nuestro— donde “en veces” hace bochorno pero luego se arrepiente y entonces “en veces” es templadito y hasta frío, en cambio el de Barranca es recomendadísimo a enemigos y suegras para que sepan lo que es esa delicia de 42.5 grados centígrados al mediodía donde el desespero hace que la gente se quede privada en una mecedora botando por la boca un tufillo humoroso que delata el único síntoma de que el dormido no está muerto.

 

Y es que en Barranca el calor en inmisericorde y se abraza de todo lo que tenga vida. Es más, yo recomendaría a la Mesa de La Habana que Timochenko, Iván Márquez y demás de la banda paguen cárcel en Barranca para que se arrepientan de todo lo malo que han hecho y de sus fechoría, de paso le abrimos una celda a Uribe.

 

¿Y la corrupción de Barranca?

 

La corrupción de Barranca es majestuosa, es en serio, no como la del tal 'Cartel de la Contratación' de la capital que fue un ratico no más, no, la de Barranca es en serio, permanente, desde su fundación, tanto que la de Cúcuta es una sombra no más de la nuestra, allí “en veces” roban  y en “veces no”, en cambio la de Barranca es total, al punto que dependiendo del burgomaestre “en veces” es representativa o “en veces” es participativa como la de Elkin Bueno que ha tenido la alcaldía por cárcel y aun así, tiene el record único de haber sido tres veces corrupto alcalde y va para la cuarta, sin duda alguna, porque 'él está para grandes cosas' o mejor, 'para grandes robos'.   Y es que en Barranca no hay un solo cartel de la corrupción sino muchos, que el del cemento, que el de la gasolina, que el de…

 

¿Y los semáforos de Barranca?

 

Los semáforos de Barranca son los semáforos, no como los tontos semáforos de Barranquilla, sin personalidad y rendidos a la dictadura de los colores y la electrónica, en cambio los de Barranca son memorables, con criterio, tanto que ignoran el rojo y el amarillo y el semáforo pasa como si nada de verde a naranja y de naranja a naranja y esto es fácil comprobarlo por los alrededores del Parque de la Vida.

 

Y aunque ya lo dije, lo medio repito, el jugo de Milo con banano de Barranca es único, poderoso, no como el masato ese de la sabana, o el clarito ese de los paisas, o la tal lulada de los caleños, no, el Milo con banano de Barranca es una verdadera poción mágica que hace parecer cualquier bebida del mundo, incluyendo los vinos españoles, una farsa de líquidos inanes.

 

¿Y las tormentas?

 

Lluvias, relámpagos, rayos y centellas de Barranca son en serio, de verdad verdad, no como las de los Llanos con sus relámpagos tibios que "en veces" truenan, pero pasito y "en veces" relampaguean pero pasito, en cambio las nuestras son severas tanto, que una medianamente leve desocuparía a Bogotá del susto y para siempre.

 

Ah ¿y qué decir del color de los blancos de Barranca?

 

El color de los blancos de Barranca es pálido, amarillo 'catapila', no como el de los rolos, todo lechoso y sin gracia, no, el color de los barranqueños blancos hace que parezcan que tuvieran paludismo todo el tiempo, porque en Barranca todo es en serio, de verdad, hasta el color de los blancos.

 

¿Y de locos?

 

Los locos de Barranca no solo son verdaderos clásicos de la esquizofrenia, la paranoia, la verdadera solladez y todas las tendencias de los orates, tanto que  cada cuadra y familia tiene su grupúsculo de alienados, al punto, y le paso el dato a los varados, psicólogo o psiquiatra en Barranca se enriquece. Son tantos los locos de Barranca que uno de ellos saliendo de su casa en bicicleta le gritó a mi papá que estaba en la terraza de la casa leyendo La conjura de los necios: —"Oiga viejo Geno, me largo de aquí para siempre, esta cuadra no aguanta un loco más".

 

Y es que en Barranca todo es en serio, si no me creen vayan al puerto o al Llanito a comer bocachico y después hablamos.

 

Tan en serio es todo en Barranca que los ateos y agnósticos terminan convirtiéndose a Dios sin remedio, por eso las multivariadas iglesias evangélicas y protestantes por doquier, no más en mi barrio están los mormones, los cuadrangulares, los bautistas, los testigos de Jehová, los adventistas y por descarte una vetusta iglesia católica que tiene por campanario una torre de petróleo de verdad verdad, no como las ocasionales y contadas iglesias no católicas de Popayán por ejemplo.

 

Y no olvidemos que nuestra grandiosa ciudad ha sido la de las tres P y si quieren pregunten qué significa eso, no como con la injusta fama de las pereiranas, porque en Barranca todo es en serio, incluso la risa y la muerte.

 

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MARIO TORRES DUARTE es un habitual columnista de BARRANCABERMEJA VIRTUAL.  Puede ser contactado en el correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Clinica San Jose
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