Barrancabermeja Virtual - Opinión

¿Qué tiene que ver el PMRB con el plebiscito?

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MaloBueno 

Por: Edwin Palma Egea.

 

No hay duda que el  gobierno  de Juan Manuel Santos  es malomuy  malo.  Todo, porque sencillamente su plan de desarrollo obedece a intereses diferentes a los del pueblo.  Así las cosas, contrario  a  lo  que  afirman  algunos,  Santos  está  lejos  de  "convertir a Colombia al socialismo o al comunismo".

 

Barrancabermeja  —como a todas las poblaciones del país—  Santos  les  prometió muchas  cosas  pensando  en  su  apretada  reelección.  Aun  reposa  la  valla  en  la entrada de Barrancabermeja donde  la  campaña  reeleccionista  de  Santos  prometió 'la  modernización  de  la  refinería'.

 

Como sindicalista y como ciudadano de Barrancabermeja  estoy convencido de la necesidad urgente de 'la modernización de la refinería', no solo por el impacto económico positivo sobre la ciudad y la región, sino por los asuntos ambientales, operacionales  y  de  soberanía  que  la  ejecución  del  macro  proyecto  implican y sobre  los  que  ya  he profundizado en anteriores oportunidades.

 

Pero  una  cosa  no  tiene  que  ver  con  la  otra,   el   hecho  de  que  en  este  momento el proyecto de 'modernización de la refinería' de Barrancabermeja  (PMRB)  no  se  esté  ejecutando  y  esté  suspendido  o cancelado,  NO  quiere  decir  que  tengamos  que someter a  Colombia   —y  sobre  todo  a  regiones  rurales del país—  a  una  guerra  indefinida sin sentido.

 

¿Qué  tiene  que  ver  el  PMRB  con  los  acuerdos  de  La  Habana?

 

Nada.

 

Sí,  es  cierto,  Juan  Manuel  Santos  le  incumplió  a  Barrancabermeja,  pero  él  —muy tranquilamente—  terminará  su  periodo  presidencial  en  dos  años  y  si  el  plebiscito no  gana,  ni  habrá  PMRB  y  la guerra  seguirá  su  curso,  lamentablemente  librada por  los  pobres  en  el  país,  por  los  hijos  de  quienes  no  tienen  dinero  para  pagar la  libreta  militar  o  por  quienes  consiguen  en  la guerra  (de un bando o del otro)  su única  fuente de financiación y subsistencia.

 

¡Cuidado!

 

No  caigamos  en  la  trampa  de  los  enemigos  de  la  paz  que  se  reencauchan  en  las  luchas  sociales  y  populares  para  confundir,  despistar  y  engañar  a una masa poblacional que poco lee, no  estudia  ni  investiga  y  que  se  deja  manipular,   fácilmente, bajo el argumento de que, por lo mal gobernante que es Juan Manuel Santos,  debemos  auto  condenarnos  a  una  guerra  eterna,  constante  e  imperecedera  con  todas  sus  funestas consecuencias.

 

En  La   Habana  NO  se  discutió  el  modelo  económico.  En  eso  las  FARC  perdieron la  batalla.

 

Estamos  condenados  al  neoliberalismo y  nos  han  anunciado  —si no nos pellizcamos—  una  reforma  tributaria  que  acaba  de  conciliarse  con  los  empresarios para  volver  a  castigar  a  la  clase  media,  pero   mucho   cuidado,  que  nada  de  los retrocesos  e  incumplimientos  de  Santos   y   su   gobierno   tienen  que  ver  con  la  histórica  decisión  que  está  en  nuestras  manos  de  ponerle  fin  al  conflicto  armado con  las  FARC.

 

Acabemos el pretexto con el cual se han perpetuado en el poder los políticos tradicionales  a  lo  largo  de  los  últimos  50  años:  la guerra.   Luego tendremos tiempo  para  el  resto  de  la  agenda  de  reclamos.

 

No  seamos  egoístas,  7.000  fusiles  en  la  zona  rural  y  más  de  10.000  armas  de  las milicias de las FARC dejarán de hacer daño en muchos territorios del país para convertirse en monumentos a  la  paz  que  nuestros hijos  podrán  ver  en  el  futuro  como  un  símbolo de reconciliación nacional. Tan solo eso debería bastar para no vacilar en respaldar  el  SÍ  en  el  plebiscito  para  la  refrendación  de  los  acuerdos.

 

Barrancabermeja  tiene  autoridad  para  exigir  masivamente  los  acuerdos  porque ha sido una de las ciudades víctimas del conflicto armado y nunca nos habían convocado  para  decidir  si  terminamos o no un enfrentamiento sangriento entre guerrilla y  el  Estado.

 

¡No dejemos pasar esta oportunidad!

 

No  nos  dejemos  confundir.  Es  cierto que la paz  no  llegará  inmediatamente  con  la firma de los acuerdos,  pero  ojo  que  si  el  plebiscito  gana, empezará  el  largo  camino para  que  desde  la  civilidad  y  el  respeto  por  las  ideas  luchemos  por  esa  justicia social  que  tanto  demandamos.  Con  que  dejemos  de  matarnos  entre  colombianos por  pensar  diferente,  es  suficiente.

 

Un  día  de  guerra  es  mucho  más  costoso  que  cualquier  esfuerzo  por  acabar  un conflicto  armado.  Como  dicen  por  ahí:  más  vale  una  paz  imperfecta  que  una guerra  perfecta.

 

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EDWIN PALMA EGEA  es  un  habitual  columnista  de  BARRANCABERMEJA VIRTUAL.  Puede ser contactado en el correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.      Consulte  el  BLOG  de  Edwin  Palma  en:  http://laboralistapalma.blogspot.com/

 

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